Te dieron el alta. ¿Y ahora qué?
Qué es la readaptación de lesiones, por qué el dolor vuelve unas semanas después del fisio y en qué momento conviene empezar. Con casos que he llevado en Málaga.

Hay una escena que se repite en casi todos los casos que me llegan. La persona se lesiona, va al médico, le mandan reposo y antiinflamatorios. Mejora. Va al fisio, le tratan y mejora más. Le dan el alta. Y a las cuatro semanas, el dolor está otra vez donde estaba.
Entonces vuelve al fisio, que le alivia otra vez. Y así, en un bucle que puede durar años. Le pasó a Manuel con una protrusión discal y le pasó al padre de familia que no podía coger a su hija en brazos.
El problema no es que el tratamiento falle. Es que el tratamiento termina donde debería empezar otra cosa.
Qué es exactamente la readaptación
La readaptación es la fase que va desde «ya no me duele en reposo» hasta «mi cuerpo aguanta lo que le pido». No trata la lesión: construye la capacidad que evita que vuelva.
Dicho de otra forma: el fisioterapeuta apaga el fuego. La readaptación construye una casa que no arda. Son dos trabajos distintos y hacen falta los dos.
Es una especialidad con formación propia —yo tengo un máster en ello sobre el grado en Ciencias del Deporte— y no consiste en «hacer ejercicios suaves». Consiste en devolver carga al tejido en el orden correcto y a la velocidad que tolera.
Por qué vuelve el dolor si ya estabas bien
Cuando algo duele, el cuerpo pide quietud y tú se la das. Dejas de cargar, dejas de agacharte, dejas de girar hacia ese lado. Parece sentido común, y durante unos días lo es.
El problema es que el cuerpo se adapta exactamente a lo que le pides. Si le pides tres meses de quietud, te devuelve un cuerpo que no aguanta nada. La musculatura pierde sección, el tendón pierde rigidez y el sistema nervioso desaprende el gesto.
Y entonces ocurre lo peor: el gesto más tonto —agacharte a por los zapatos, coger la compra— duele más que antes de lesionarte. No estás curado. Estás más frágil que al principio.
«Conocí a Alex cuando acudí a él para recuperarme de una crisis por mi problema de protrusión discal. Mi espalda era esclava de constantes dolores y ahora estoy mucho mejor.»
La señal que casi nadie sabe leer
Cuando alguien me llama, no me habla de grados de flexión ni de resonancias. Me habla de esto:
- Piensa cómo va a levantarse de la cama antes de levantarse.
- Se sienta despacio, en dos tiempos, buscando la postura.
- Le pide a otro que coja lo que se ha caído al suelo.
- Gira el cuerpo entero en vez del cuello.
- Duerme del lado que menos molesta, no del que le gusta.
Nada de eso sale en una prueba de imagen, y es exactamente lo que la lesión le ha quitado. Cuando alguien reconoce tres de esas cinco, ya no es un mal día: es un patrón instalado.
Si te has reconocido en tres o más, media hora de valoración te aclara más que otro mes esperando a ver si se pasa solo.
Cómo se trabaja: cuatro fases, en este orden
Saltarse una es la razón por la que la mayoría de la gente recae. Sobre todo la segunda, que es la que parece menos importante y es la que más cambia las cosas.
- 1. Valoración. Cómo te mueves y qué gestos evitas sin darte cuenta. El origen casi nunca está donde duele: a un cliente con lumbares de años se lo encontré en los pies, porque se apoyaba tan adelantado que levantaba ligeramente los talones.
- 2. Quitar el miedo. Movimientos que sabes que no van a doler, con poco peso y mucha supervisión. Hasta que tu cabeza no se fía de tu cuerpo, no hay progreso posible.
- 3. Cargar. El tejido se hace fuerte cuando le pides algo, no cuando lo dejas en paz. Progresión medida, sesión a sesión.
- 4. Blindar. Recuperar el gesto no basta: hay que dejarlo con margen de sobra para que una mudanza o un vuelo largo no te devuelvan al principio.

Cuándo empezar
Casi siempre antes de lo que la gente cree. Esperar a estar «bien del todo» es lo que alarga el proceso, porque cada semana de quietud es una semana más de pérdida.
Lo que no se hace es empezar por donde duele. Se empieza por lo que tu cuerpo tolera hoy y desde ahí se construye. Si un caso necesita valoración médica antes, se dice y punto.
La parte que nadie escribe en su blog
Dos de las personas que he mencionado volvieron a tener dolor. No porque el trabajo fallara: estuvieron años bien. Volvió cuando dejaron de entrenar.
A una le cambiaron el horario del trabajo —dos horas de coche al día— y pasamos de tres días a uno. Un día le dio un latigazo y volvió el miedo. El otro trabaja sentado, nunca le ha gustado el ejercicio, y cuando nuestros horarios dejaron de encajar, el dolor volvió.
Esto no es un tratamiento que te aplican y se acaba. Es una capacidad que se mantiene o se pierde. Prefiero decirlo antes que después.
Por eso el objetivo real no es que dejes de tener dolor en tres meses. Es que llegues a un punto en que sepas entrenar solo y no me necesites, como el cliente al que le acababan de poner un marcapasos y quería volver a nadar. Volvió a nadar, y dejó de venir. Eso es un caso terminado bien.
Preguntas frecuentes
¿La readaptación sustituye al fisioterapeuta?
No. Son dos fases distintas del mismo proceso. El fisio trata el tejido lesionado y devuelve la movilidad; la readaptación construye la capacidad que hace que ese tejido aguante tu vida. Lo habitual es necesitar los dos, muchas veces a la vez.
¿Cuándo se empieza?
Antes de lo que la gente cree. En la mayoría de casos se puede trabajar desde el primer momento, eligiendo bien qué se toca y con cuánta carga. Esperar a "estar bien del todo" es justamente lo que alarga el proceso.
¿Cuánto dura?
De tres meses a dos años, según la lesión, el tiempo que lleves con ella y la frecuencia con la que entrenes. Lo que sí se sabe desde el principio es si vas en la dirección correcta, porque se mide.
¿Hace falta ir a un centro?
No necesariamente. En readaptación se trabaja con muy poco peso durante bastante tiempo, así que el salón de casa sirve. Yo llevo el material a domicilio por Málaga y Costa del Sol.
¿Y si me han dicho que me opere?
Esa decisión es médica y no me corresponde. Lo que sí puedo decirte es que llegar fuerte a una operación y salir de ella con un plan cambia mucho el resultado. Trabajo con gente antes y después de pasar por quirófano.
Alejandro Lozano.Y contesto yo.
Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y máster en readaptación de lesiones. Entreno a domicilio en Málaga y Costa del Sol desde hace tres años, a más de cien personas. 5,0 en Google.